Eduardo Galeano, gran pérdida para los latinoamericanos

domingo, 19 de abril de 2015

Eduardo Galeano (1940-2015)

Escritor y periodista uruguayo cuya obra, comprometida con la realidad latinoamericana, indaga en las raíces y en los mecanismos sociales y políticos de Hispanoamérica.
  • Se inició en el periodismo a los catorce años, publicando dibujos y caricaturas con el pseudónimo de Gius.
  • Fundó y dirigió su propia editorial: El Chanchito.
  • Ganador del Premio para la Libertad Cultural en Estados Unidos el año 1999.
  • Su obra ha sido traducida a más de 20 idiomas.
  • Dos veces ganador del premio Casa de la Américas, en 1975 y 1978.
  • Su trilogía Memoria del Fuego fue premiada por el Ministerio de Cultura de Uruguay y también con el American Book Award, distinción que otorga la Washington University.

Con un enorme pesar siento la muerte de este extraordinario escritor que ha dejado una profunda huella en la literatura latinoamericana, y espero también en su conciencia. Las frases y poemas de Eduardo Galeano son reales, fuertes, marcan presencia y temblor. Fue una persona sin miedo, y con una voluntad sin límites, diría que hasta contagiosa.
He hecho una pequeña recopilación con mis textos favoritos de él, espero disfruten y guarden a Galeano en sus mentes, sus corazones, y que nadie se los pueda sacar de adentro.



El Descubrimiento

"En 1492, los nativos descubrieron que eran indios,
descubrieron que vivían en América,
descubrieron que estaban desnudos,
descubrieron que existía el pecado,
descubrieron que debían obediencia a un rey y a una reina de otro mundo y a un dios de otro cielo,
y que ese dios había inventado la culpa y el vestido
y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia que la moja".


Ante la muerte de Benedetti, Eduardo Galeano dijo “¿Qué puedo decir?”, con la voz entrecortada. Los periodistas insistieron respondiendo que parece una contradicción que él, un maestro del lenguaje, no pueda encontrar las palabras para expresar el dolor por su ida, a lo que Galeano contestó ya seguro:
- No, porque yo no solo soy enemigo de la inflación monetaria, sino también de la inflación “palabraria”. Y me parece que el dolor se dice callando.


El Lenguaje

En la época victoriana, no se podían mencionar los pantalones en presencia de una señorita.
Hoy, por hoy, no queda bien decir ciertas cosas en presencia de la opinión pública: El capitalismo luce el nombre artístico de economía de mercado, el imperialismo se llama globalización.
Las víctimas del imperialismo se llaman países en vías de desarrollo, es como llamar niños, a los enanos.
El oportunismo se llama pragmatismo, la traición se llama realismo.
Los pobres se llaman carentes, o carenciados, o personas de escasos recursos.
La expulsión de los niños pobres del sistema educativo se conoce bajo el nombre de deserción escolar.
El derecho del patrón a despedir al obrero sin indemnización ni explicación se llama flexibilización del mercado laboral.
El lenguaje oficial reconoce a los derechos de las mujeres, entre los derechos de las minorías, como si la mitad masculina de la humanidad fuera la mayoría.
En lugar de dictadura militar, se dice proceso.
Las torturas se llaman apremios ilegales, o también presiones físicas y psicológicas.
Cuando los ladrones son de buena familia, no son ladrones, sino cleptómanos.
El saqueo de los fondos públicos por los políticos corruptos responde al nombre de enriquecimiento ilícito.
Se llaman accidentes los crímenes que cometen los automóviles.
Para decir ciegos, se dice no videntes, un negro es un hombre de color.
Donde dice larga y penosa enfermedad, debe leerse cáncer o SIDA. Repentina dolencia significa infarto, nunca se dice muerte, sino desaparición física.
Tampoco son muertos los seres humanos aniquilados en las operaciones militares.
Los muertos en batalla son bajas, y los civiles que la ligan sin comerla ni beberla, son daños colaterales.
En 1995, cuando las explosiones nucleares de Francia en el Pacífico sur, el embajador francés en Nueva Zelanda declaró: "No me gusta esa palabra bomba, no son bombas, Son artefactos que explotan".
Se llaman Convivir algunas de las bandas que asesinan gente en Colombia, a la sombra de la protección militar. Dignidad era el nombre de uno de los campos de concentración de la dictadura chilena y Libertad la mayor cárcel de la dictadura uruguaya.
Se llama Paz y Justicia el grupo paramilitar que, en 1997, acribilló por la espalda a cuarenta y cinco campesinos, casi todos mujeres y niños, mientras rezaban en una iglesia del pueblo de Acteal, en Chiapas.
El miedo global. Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas.
Las armas tienen miedo a la falta de guerras.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.


Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable.



1 comentario:

  1. Se ha muerto uno de los grandes. De los más grandes. Sensible y comprometido como pocos, nos deja un innegable legado literario repleto de citas y pasajes magistrales.
    Excelente entrada. :)
    Besos.

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